Productividad Emocional – El mundo en el que vives no es el mundo que tú crees…

por | Jun 23, 2018 | Blog

A la gente le gusta sentirse bien, ¿cierto?

 

Pero por alguna razón no lo hacemos tan seguido como nos sentimos mal. A veces estamos tan acostumbrados que ni siquiera lo notamos. Desde pequeños, en la escuela y en la familia nos enseñan, con las mejores intenciones, las peores estrategias para manejar nuestras emociones.

A mí me dijeron… “Si te importara, estarías preocupado”. Y como hay muchas cosas que me importan, me volví muy “preocupón”.

Una tarde mi hermana llamó a casa y dijo que estaba perdida y que no tenía más batería en el teléfono celular. Dos horas después no sabíamos de ella y no teníamos comunicación ni noticias. Tuve mucho miedo de que algo le hubiera pasado a mi hermana. Por un rato estuve muy preocupado. Un par de horas después estaba en casa.

En una ocasión mi esposa salió de la ciudad y dijo que regresaría en dos o tres horas. Cinco horas después, sin poder localizarla, yo pensaba si le había ocurrido algo. Por un rato estuve muy preocupado. Un par de horas después estaba en casa. El GPS la llevó por un camino extraño, largo y sin recepción de teléfono.

Cuando estaba joven, le hablé a una amiga varias veces y no me contestó. Pensé que no me quería contestar. No era así, estaba fuera de la zona de servicio.

Hay quienes han tenido total entendimiento de esto…  

 

“Mi vida ha estado llena de tragedias, la mayoría de las cuales nunca ocurrieron”

Michel de Montaigne.

También la mía. Pero todo eso se ha reducido probablemente en un 80%. Ya tengo estrategias para poder cambiar mis emociones. Y no sé si te has dado cuenta de que cuando cambias tus emociones, cambia tu productividad y tu desempeño.

¿Y qué hacer entonces?

Todo es cuestión de enfoque, programación mental y manejo emocional.

Goleman empezó a difundir la importancia de la Inteligencia Emocional en 1995.

Cuando estamos de mal humor todo parece enojarnos. Si alguien te levanta la voz, es probable que discutas con esa persona.

Cuando estamos de buen humor todo parece ser increíble, y las cosas “malas” son manejables. Si alguien te levanta la voz, es probable que digas “Pobre, seguramente ha tenido un mal día”, y sigas sonriendo.  

La explicación es súper simple. La solución no es tan simple, pero con las técnicas y la práctica adecuadas se vuelve más fácil.

Para cambiar de un estado de humor a otro, nuestro cerebro tiene que conectar diferentes neuronas. Las neuronas se conectan con sustancias llamadas neurotransmisores, y para cambiar de conexiones necesitamos un neurotransmisor diferente. De manera que para cambiar de emoción necesita haber un cambio químico en tu cerebro. Por eso para el cerebro es más fácil seguir en la misma emoción que cambiarla.

Lo más interesante es que no vivimos el mundo en el que vivimos. Vivimos el mundo que sentimos. No importa si todo está bien en tu vida, si no te sientes bien, para ti el mundo “no está bien” y lo puedes sufrir. Por eso es tan importante sentirte bien.

Ahora, esto quiere decir entonces que no es lo que pasa en el mundo lo que determina cómo vivimos, sino lo que sentimos de lo que pasa en el mundo. Y ES URGENTE hace algo para cambiarlo, porque si te quedas esperando vas a sufrir. Aquí están las razones…

  • Los noticieros dan en su gran mayoría malas noticias
  • Los comentarios de mucha gente en las reuniones son en gran parte quejas

… y lo mejor de todo…

  • En la escuela nos entrenaron para notar lo que está mal Cuando hacías algo mal te castigaban. Si tenías un error en el examen lo remarcaban con rojo y te castigaban si lo repetías. Pero tus aciertos tal vez no los marcaban tanto. Y después de tener una buena calificación, si la repetías, no te volvían a premiar. Lo daban por hecho pues “es lo que deberías hacer”.

Van a pasar muchas cosas “desfavorables” en tu vida, pero también muchas muy favorables. Quiero compartirte tres tips para vivir en un mundo que cada día mejora para ti y vas a descubrir lo importante que es desarrollar tu Inteligencia Emocional.  

Necesitamos tres cosas para cambiar nuestras emociones con eficiencia:

1. Cambio fisiológico

Manejar tu cuerpo de diferente manera para poder cambiar la química de tu cerebro.

Hace años, cuando trabajé con mi papá, teníamos una diferencia de opinión importante. En cierto momento detecté que me sentía enojado y frustrado, así que decidí no continuar con la conversación en esa emoción y le dije: “No puedo conversar así, no me siento bien. Dame 10 minutos para pensar.” Él insistió en que me quedara y lo resolviéramos, es su estrategia y le ha funcionado toda su vida, pero le pedí de nuevo los 10 minutos y salí a caminar.

En unos minutos estaba más calmado, pensando qué era lo que realmente quería hacer y qué era lo más valioso para mí. Dentro de mi trayecto encontré a uno de mis asistentes y le pregunté qué haría para resolverlo. En un par de minutos tuvimos varias ideas.

En menos de diez minutos estaba de regreso con mi papá y al entrar le dije: “Ya tengo la solución, esto es lo que te propongo”.

La mayoría de las veces que discutimos no queremos ver la solución que es tan sencilla porque preferimos tener razón o defender nuestro ego, a enfocarnos en lo importante. Para mí la intención era simple: (1) No quería discutir con una de las personas más importantes en mi vida, y (2) quería solucionar el problema. Tuve que caminar unos minutos para poder ver con claridad mi objetivo y buscar una solución que lo cumpliera.

2. Cambio mental

Nuestros pensamientos crean los neurotransmisores que el cerebro necesita para cierta emoción. Por eso es que, si piensas en algo “feo” te sientes mal, y si piensas en algo “bonito” te sientes bien.

En la misma historia del punto anterior, al ir caminando, en lugar de estar metido en la emoción de frustración y enojo comencé a dirigir mi mente con preguntas:

¿Qué es lo que quiero lograr?
¿Cuál es mi intención?
Si no lo estoy logrando con lo que estoy pensando y sintiendo, ¿cuál sería la alternativa que si lo cumpla?
¿Cómo me estoy sintiendo? ¿Me sirve para lograr mi objetivo?

Esta es una habilidad fundamental de Inteligencia Emocional: poder detectar y modificar tus propias emociones para:

Pensar mejor
Decidir mejor
Actuar mejor

3. Cambio emocional

Conforme practicas una emoción, tu cerebro se vuelve más hábil para crear los neurotransmisores que necesita para esa emoción. Pareciera que no es broma cuando dicen que “el cerebro es como un músculo”. Lo que quiera que ejercites en tu pensamiento, te vuelves más hábil para volver a crearlo, sean tragedias o cosas hermosas.

Necesitamos entrar en un ambiente amigable para las buenas emociones y re-acostumbrar nuestro cerebro a tener nuevas emociones.

Anthony Robbins dice que el conjunto de emociones que más sentimos es nuestro “hogar emocional”. Cuando decidimos que vamos a cambiar algo, es como si “saliéramos de viaje”. Durante unos días nos comportamos diferente, pero regresamos después de unos días. Es un hábito, y para cambiarlo necesitas que tu cerebro se vuelva MUY HABIL para crear buenas emociones. La mayoría de la gente no tiene tanta habilidad para las buenas emociones como para las malas.

Basado en los conceptos anteriores…

 

¿Qué puedes hacer para cambiar tus emociones y ELEVAR TU PRODUCTIVIDAD?

1. Muévete diferente
Camina, brinca, corre, agita tu cuerpo, o respira. Haz algo radicalmente diferente con tu cuerpo.

2. Piensa diferente
Enfócate en lo que es realmente importante. Si lo necesitas, haz una lista, cuando te sientas bien, de todas las bendiciones que tienes en tu vida y que tiendes a olvidar cuando no te sientes bien.

3. Practica otras emociones
Date unos minutos diarios para practicar las mejores emociones. Si conoces técnicas para amplificarlas como PNL, utilízalas. Hacer algo que te guste mucho no tendría el efecto de este tipo de práctica porque se trata de hacerlo con consciencia de tus propias emociones. Nosotros creamos en nuestros eventos algo que llamamos Ritual de Poder para hacerlo todos los días, y el resultado es increíble. Puedes también meditar, respirar y relajarte.

Tratar de lograrlo sin uno de estos tres componentes sería como tratar de conducir tu auto sin una rueda. Tal vez avance, pero la mayoría de las características favorables del auto como estabilidad, potencia, desempeño y velocidad se van a perder. Sin estos tres componentes para la productividad emocional tal vez avances, pero la mayoría del esfuerzo se va a desperdiciar.

Por todo esto es que en nuestros eventos de Liderazgo Productivo y en el Diplomado en Inteligencia Emocional y PNL creamos el ambiente adecuado y te acostumbras a moverte diferente, pensar diferente, y practicar otras emociones.

Si no has tenido la oportunidad de conocer estas experiencias, te invitamos a que lo hagas en nuestras próximas fechas.

QUIERO RECIBIR INFORMACIÓN PARA motivarme, balancear mi vida (personal y empresarial) y acelerar mi éxito.

angle-double-right
angle-double-left