Órdenes Para La Mente Inconsciente

por | Jun 24, 2018 | Blog

¿Te gustaría influir en una persona a través de su mente inconsciente?
A los diecisiete años, tuve una conversación seria, pero inquietante, con uno de mis tíos. Él era el patriarca de mi familia materna. Había nacido y crecido en un rancho de Guerrero, cerca de Michoacán. Muy joven, se mudó a la capital del país. Su visión y su habilidad nata para los negocios pronto le dieron el crecimiento profesional de un gran empresario.
Aquel día de nuestra plática, al prevalecer entre nosotros una confianza de sobrino y tío, él se quejaba de la falta de compromiso que mostraban sus hijos hacia la empresa que con tanto esfuerzo había levantado. Mientras me describía los momentos de conflicto con sus hijos, parafraseaba lo que les decía. Frases como “si no te comprometes, vas a ser un mediocre” o “estás tirando tu vida”, y también “aprende a ganar por ti mismo las cosas”, etc.
Pasado poco más de un cuarto de hora, yo ya me sentía incómodo. Por momentos sentía que el mensaje era para mí. Dentro de mi cabeza bullían las preguntas y la inquietud: ¿Debía sentirme aludido?, ¿para qué me decía eso a mí, que era otro adolescente? Llegué a pensar que el conflicto era precisamente conmigo y no con sus hijos.

Nos comunicamos mediante las palabras. Éstas funcionan porque hemos convenido sus significados; establecimos el acuerdo de que tal y tal palabra designa cierto concepto de la realidad. Al leer la palabra “silla”, ciertamente imaginas una silla, pero puede tratarse de una silla ejecutiva, una desmontable, de madera o de montar, entre muchas otras clases de sillas. Entre más específica es la palabra, más especifica es la proyección mental que haces para darle sentido.

Cuando escuchas la conversación de un amigo, mientras te describe un momento en su vida donde estuvo hablando con una o más personas, también haces proyecciones mentales. A través de dichas proyecciones, comienzas a vivir la experiencia narrada por tu amigo. De esa forma, las citas que haga de la conversación que tuvo con alguien, podrían hacerte sentir identificado.
Por ejemplo, tu amigo te comenta: “así que yo le dije: ‛no quiero que te sigas metiendo en mi vida′, y oye bien esta petición”. Como puedes notar, las frases están dirigidas a una segunda persona del singular, “no te sigas, y “oye bien”. Si aislamos sólo esos enunciados, quitando aquello de “así que yo le dije”, el mensaje puede entenderse como dirigido a ti (segunda persona del singular).
Si se expresara en otros términos, por ejemplo: “así que yo le dije que no quiero que se siga metiendo en mi vida”, tendríamos una expresión que alude a una tercera persona, “se siga”. Esta sutil diferencia provoca que, en la primera alocución, quien escucha se sienta más fácilmente identificado con los enunciados dirigidos a la segunda persona dentro de una conversación evocada, no actual.
Adicionalmente, tu cerebro tiene la capacidad de detectar los cambios en el tono de voz de quien estás escuchando. Lo normal es que pase inadvertido para la mayoría de personas. Así que cuando tu amigo dice: “no quiero que te sigas metiendo en mi vida”, su tono de voz cambia, volviéndose un poco áspero quizá. Mientras te platica su historia, la está viviendo nuevamente. Cada oración que dijo a la otra persona, al comentártela a ti, estará en el mismo tono de voz y seguramente él reproducirá su enojo (o entrará en la emoción que tuvo en ese momento).
Antes de hablar con alguien, vas a definir qué instrucciones quieres darle. Imagina lo siguiente: Hay cierta chica que te gusta. Entonces le platicas una historia sobre un hombre que le dice a una mujer que le gusta. Si es una anécdota de tu vida, procura que sea verdad.
Quizá le cuentas que viste en una película cómo un hombre le decía a una mujer: “Eres muy atractiva, me gustas, me fascinas y en un momento te voy a dar unos buenos besos.” No te extrañe si ella humedece sus labios. Es una respuesta inconsciente, suscitada tanto por tus palabras como por el tono de voz que has empleado y quizá también por tus movimientos.

A este accionar con las palabras, en el ámbito de la programación neurolingüística se le conoce como órdenes encubiertas.

Las órdenes encubiertas forman parte del Modelo Milton. Si quieres aprender más de estas técnicas, entra a nuestra página Seminario de Hipnosis y Persuasión.

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