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Si eres de las personas que prefieren leer en lugar de ver videos, aquí tienes el resumen de lo que hablé en el video.


¿Cuál es el costo de dejar de posponer?

Es enorme, por eso creo que una de mejores inversiones que podemos hacer en nuestra vida como emprendedores es precisamente trabajar en dejar de posponer.

Y una de las cosas más valiosas de esto es que si entendemos por qué posponemos, podemos tener un impacto impresionante en nuestras ventas, en la motivación de nuestro equipo de trabajo y en nuestro liderazgo.

También quiero hablarte de algo que se llama impotencia aprendida y que de alguna manera hace que en nuestros planes venga el auto sabotaje.

Hablar de dejar de posponer es un tema muy interesante porque, para empezar, parece paradójico, tal vez las personas que más necesitan dejar de posponer son las personas que más actividades hacen en su vida.

Las personas que tienen muchas cosas qué hacer en su lista y que necesitan terminarlas, lo que realmente necesitan es empezar a priorizar y afinar sus estrategias psicológicas y de motivación.


Impotencia Aprendida.

El doctor Piers Steel ha hecho mucha investigación acerca de posponer y empieza por formular una cosa que le llama la exploración de posponer.

Cuando aprendemos a no tener confianza en el resultado de la tarea que estamos posponiendo, tendemos a posponerlo más.

Es decir, posponer no solo es algo que aprendimos, sino que es algo que conseguimos llevar a un nivel de maestría y lo que llevamos al nivel de maestría por la desconfianza en el resultado.

El doctor Steel habla de un experimento de un investigador llamado Martin Seligman, quien hizo un experimento con perros.

Lo que hacía era poner a dos grupos de perros en una caja y a ambos grupos les empezaba a dar toques eléctricos y los perros empezaban a sentirse incómodos.

El primer grupo de perros tenía una palanca dentro de la caja que si la movían detenían el proceso tanto para ese grupo como para el segundo grupo.

Rápidamente estos perros aprendieron que en cuanto empezaban a sentir esos toquecitos iban a la palanca y se detenían.

Más adelante en el experimento, metieron a todos los perros en uno de los dos lados de la caja y a todos les daba el mismo estímulo al mismo tiempo.

Lo único que dividía un lado de la caja de otro lado de la caja era una pequeña barda, y aquí está lo interesante, todos los perros del primer grupo que aprendieron a mover la palanca aprendieron que podían encontrar una solución a lo que les estaba pasando.

Rápidamente aprendieron que si brincaban al otro lado podían dejar de sentir la incomodidad de los toques.

Sin embargo, el segundo grupo de perros que no tenía esa palanca para poder detener ese estímulo lo único que hacían era tirarse al piso o rendirse y esperar a que los toques se detuvieran.

Este es un comportamiento aprendido al que se le llama impotencia aprendida.

Los seres que tenemos un cerebro que nos ayuda a pensar en las consecuencias de lo que hacemos. Aprendemos del pasado y tendemos a pensar que el pasado es igual al futuro.

Lo interesante es que estos perros del primer grupo rápido aprendieron que se brincaban al otro lado se les quitaba el malestar mientras que los otros se rendían, se daban por vencidos.

En los seres humanos este comportamiento se manifiesta en forma de una depresión que tiene diferente longitud e intensidad para cada persona.

Esta cuestión de la depresión es muy interesante porque viene precisamente de aprender a darnos por vencidos.

Si queremos revertir esos momentos de nuestra vida en los que no nos sentimos bien, es importante que desaprendamos esta impotencia aprendida y que aprendamos una potencialidad aprendida, donde tenemos fe en el resultado, donde fortalecemos nuestra confianza.

Tener fe en el resultado, me recuerda mucho a la paradoja de Stockdale que es un concepto que Jim Collins pone en su libro “Empresas que sobresalen”.


Paradoja de Stockdale

James Stockdale fue prisionero en la guerra de Vietnam a quien torturaron durante siete años. A diferencia de muchos otros, él sobrevivió y logró salir después de siete años.

Cuando le preguntaron qué fue lo que le ayudó a salir adelante en una situación en la que muchos más no salieron adelante, él dijo dos cosas que son paradójicas porque parecen opuestas una a la otra.

La primera era, tener una visión brutal de los hechos reales, es decir, una sinceridad para ver los hechos brutales de la realidad tal como son y en su caso era que ellos no tenían certeza de cuándo iban a salir del campo de concentración.

Mucha gente se desmoralizaba y se iba para abajo, tenían esta impotencia aprendida, decían: “Mejor me rindo porque no tengo bases en mi pasado para poder predecir un futuro que sea promisorio”.

La segunda era, tener una fe inquebrantable en que el resultado iba a ser positivo y que iban a salir bien al final.

Él les decía: “Yo nunca tuve dudas de que íbamos a salir de ahí sin embargo era suficientemente realista para saber que no sabía cuándo íbamos a salir de ahí” y eso es lo que lo mantuvo arriba, no se permitió esa impotencia aprendía porque tenía esa fe y esa confianza en el resultado.

Por eso, una de las cosas más sabias y productivas que puedes hacer en tu vida como emprendedor es fortalecer tu fe.

Con esto quiero decir que tienes confianza en el resultado o en un concepto o en un principio, aunque no sepas cómo surgió, cómo funciona o de qué manera lo vas a hacer.

Esto es, emprender algo con absoluta fe en que lo vas a lograr. Por supuesto que es importante tener una buena estrategia que ya esté probada pero también tener fe en que lo vas a lograr, aunque nunca lo hayas hecho antes y aunque no sepas cómo le vas a hacer para encontrar la solución.

Esto sucede con cada atleta que quiere romper un récord, esto sucede con cada persona que está buscando lograr algo que nunca se ha logrado.

Así como tenemos impotencia aprendida, también tenemos potencia o poder aprendido de muchos éxitos y lo importante es que, para dejar de posponer y motivarnos, necesitamos salir de esa mentalidad que nos hace pensar que no lo vamos a lograr.

Déjame tus comentarios acerca de estos conceptos y cuéntame qué vas a hacer el día de hoy para eliminar la impotencia aprendida de tu vida.

Sinceramente,


Agustín Bravo

Entrenador de Emprendedores Guerreros.

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